Jue. Abr 16th, 2026

*.- Gracias al impulso de Óscar Galán Flores, Almoloya tiene un rostro urbano.

Humberto Auyón/11-04-2026.

Almoloya del Río, Estado de México. En la calle Josué Mirlo, el sonido de las voces vecinales se mezcla con el eco reciente de la maquinaria. Donde antes había polvo, baches y tuberías viejas, hoy se extiende una franja de concreto hidráulico que no solo cambia el paisaje, sino también el ánimo de quienes la caminan todos los días.

La obra —que abarca también la calle Ignacio Manuel Altamirano— no se queda en la superficie. Debajo del pavimento hay una red nueva de agua potable; a los costados, banquetas firmes y guarniciones delinean el paso; por la noche, el alumbrado público promete devolverle luz a un entorno que por años fue opaco. Pero más allá de la infraestructura, lo que se inauguró aquí fue una forma de hacer comunidad.

El presidente municipal, Oscar Galan Flores, lo dijo sin rodeos: este fue un proyecto “bipartista”, pero sobre todo, colectivo. Mientras el ayuntamiento ejecutó excavaciones y colocó pozos de visita, los vecinos aportaron materiales, tiempo y esfuerzo. No es solo una calle nueva, es un acuerdo reconstruido.

Bajo el sol, frente a los habitantes reunidos, el edil no habló únicamente de concreto, sino de memoria. Recordó las faenas de los años ochenta, cuando —con pico, pala y carretilla— los ciudadanos levantaban su propio municipio. Evocó nombres, escenas y una cultura de trabajo compartido que, aseguró, no está perdida, solo dormida.

“Hoy todos llegan con escoba, pero antes llegaban con herramientas”, dijo, con un dejo de nostalgia y también de reto.

La calle recién pavimentada se convirtió entonces en escenario de algo más amplio: un llamado a recuperar esa identidad. A entender que el desarrollo no depende únicamente del presupuesto público, sino de la voluntad colectiva.

En ese mismo tono, anunció que lo que viene para Almoloya del Río no es menor. Proyectos como la transformación del parque ecoturístico —que incluirá desde una concha acústica hasta espacios deportivos y áreas de convivencia— ya están autorizados con el respaldo del gobierno estatal encabezado por Delfina Gómez Álvarez. A ello se suman planes para mejorar la distribución de agua potable en buena parte del municipio y la construcción de nuevos tanques elevados.

Pero en medio de cifras, planos y promesas, el mensaje central fue otro: la cercanía. “No vine a separar, vine a unificar”, insistió. Y lo hizo no desde la formalidad del cargo, sino desde la historia personal: la del niño que acompañaba a su padre a las faenas de sábado, la del ciudadano que hoy ocupa la presidencia municipal por un periodo limitado, pero con la convicción de dejar huella.

Al final, mientras algunos vecinos recorrían la calle recién terminada, no solo medían el avance en metros lineales, sino en algo menos tangible: la posibilidad de volver a construir juntos.

Porque en Almoloya del Río, entre banquetas nuevas y recuerdos antiguos, parece que el verdadero cimiento sigue siendo la comunidad.