Por: Victor Yáñez
«Soldados azules»: cuando la campaña se disfraza de movimiento
En política las formas importan. Y cuando alguien asegura que no está en campaña, pero organiza un evento que parece campaña, suena a campaña y se desarrolla como campaña, resulta inevitable preguntarse si no estamos frente a una campaña disfrazada.
Eso fue precisamente lo que ocurrió este fin de semana en Metepec con #iraíalbarrán.
La presidenta honoraria del DIF Municipal y esposa del alcalde de Metepec Fernando Flores apareció encabezando lo que llamó una ola de «soldados azules». Un concepto atractivo para la militancia panista, pero que en los hechos tuvo todos los elementos de un lanzamiento político rumbo al futuro electoral.
Miles de asistentes, liderazgos estatales, estructura territorial, mensajes cuidadosamente construidos, movilización, propaganda, colores partidistas y una narrativa centrada en su figura. ¿De verdad alguien pretende convencer a los ciudadanos de que eso no fue un acto de posicionamiento político?
La pregunta de fondo no es si Iraí Albarrán tiene derecho a participar en política. Por supuesto que lo tiene. La verdadera pregunta es otra: ¿por qué intentar presentar como movimiento ciudadano lo que claramente parece el arranque de una construcción electoral?
Porque si no fue campaña, entonces fue precampaña. Y si tampoco fue precampaña, entonces fue una demostración de fuerza política con fines electorales futuros. Cualquiera de las tres opciones conduce al mismo punto.
Pero hay más preguntas que respuestas.
¿Quién pagó el evento?
¿Quién financió la movilización?
¿Cuánto costó reunir a miles de personas en un acto de esa magnitud?
¿Salió de las estructuras municipales del PAN? ¿Del PAN estatal? ¿De grupos políticos interesados en la sucesión? ¿De recursos privados?
La ciudadanía merece respuestas claras, porque la transparencia no debería ser opcional cuando se trata de eventos políticos de semejante tamaño.
Y como si hiciera falta una pieza más para completar el rompecabezas, apenas unas horas después Fernando Flores solicitó permiso al cargo. El movimiento político parece demasiado sincronizado para ser casualidad.
La lectura es sencilla: mientras el alcalde deja momentáneamente la administración, la figura de su esposa comienza a ocupar el centro del escenario político. No hace falta ser un experto electoral para entender el mensaje.
El problema para el PAN es que este tipo de movimientos suelen caminar sobre una línea muy delgada. La promoción anticipada de aspiraciones políticas siempre genera riesgos jurídicos y políticos. Más aún cuando los protagonistas mantienen una relación directa con el ejercicio del poder municipal.
En Metepec nadie discute que la sucesión ya comenzó. Lo que se discute es si algunos actores decidieron adelantarse demasiado.
Porque cuando un evento parece campaña, opera como campaña y persigue objetivos de campaña, difícilmente puede llamarse de otra manera.
Los «soldados azules» podrán tener el nombre que quieran. Lo que los ciudadanos vieron fue otra cosa: el arranque de un proyecto político que busca quedarse con la estafeta del poder municipal.
Y ahora la pregunta ya no es si hubo o no lanzamiento político.
La verdadera pregunta es si las autoridades electorales coincidirán con lo que miles de metepequenses observaron este fin de semana.
El *padrino» sin lugar a dudas será Enrique Vargas del Villar. Y la pregunta del día. ¿Invitaron a Anuar Azar ?, dirigente estatal de PAN
