Opinión/ Victor Yáñez
Higinio mueve sus piezas desde Texcoco y busca mostrar músculo rumbo a las definiciones de Morena
Texcoco volvió a ser el epicentro de la política mexiquense. En su tierra y bajo el cobijo de la estructura de «Mexiquenses de Corazón», Higinio Martínez reunió a liderazgos, alcaldes, diputados y operadores políticos de al menos una decena de municipios de la zona oriente del Estado de México, en un encuentro que dejó más mensajes políticos que discursos protocolarios.
La reunión ocurre en un momento clave para Morena, justo cuando comienzan a intensificarse las versiones sobre la próxima designación de coordinadores regionales, municipales y de las estructuras que habrán de operar el proyecto rumbo a los próximos procesos electorales.
Aunque el evento logró congregar representación de municipios estratégicos como Chimalhuacán, Chicoloapan, Chiautla, Tezoyuca, Papalotla, Tepetlaoxtoc, Ecatepec y Tecámac, entre otros, llamó poderosamente la atención la ausencia de figuras centrales del actual grupo gobernante mexiquense.
Ni Horacio Duarte Olivares, principal operador político del gobierno estatal; ni Francisco Vázquez Rodríguez, líder de la bancada morenista en el Congreso local; ni la propia Gobernadora Delfina Gómez Álvarez estuvieron presentes. Una ausencia que difícilmente puede considerarse casual.
En los corrillos políticos se interpreta que, si bien mantienen coincidencias dentro del movimiento encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, los liderazgos que hoy controlan las principales posiciones de poder en el Estado de México no forman parte orgánica de la agrupación «Mexiquenses de Corazón», una estructura históricamente ligada al llamado Grupo Texcoco.
Por ello, más que una reunión de convivencia, el encuentro pareció una demostración de fuerza territorial. Higinio Martínez buscó enviar un mensaje claro: sigue teniendo capacidad de convocatoria, presencia regional y una base política propia capaz de movilizar cuadros en una de las regiones más importantes electoralmente del país.
La fotografía del evento cobra relevancia porque llega en la víspera de definiciones internas donde se disputarán espacios de influencia, operación política y control territorial dentro de Morena. En otras palabras, cuando se acerca la repartición de responsabilidades, nadie quiere llegar sin cartas que mostrar.
Desde Texcoco, Higinio apostó por recordar que el Grupo Texcoco sigue vivo, organizado y con capacidad para reunir a buena parte de la clase política de la zona oriente. Falta por ver si ese músculo alcanzará para influir en las decisiones que vienen o si el nuevo mapa de poder mexiquense ya se mueve bajo otras coordenadas.
Lo cierto es que, en política, las ausencias hablan tanto como las presencias. Y las que se vieron en Texcoco dejaron más preguntas que respuestas.
