El aroma de antojitos recién preparados, la música que resonaba en cada rincón y las risas de niñas y niños corriendo entre los puestos marcaron el ambiente del cierre de feria en la comunidad de San Francisco de Asís, este domingo 8 de febrero.
Desde temprano, familias completas comenzaron a reunirse en la plaza, donde los colores, la tradición y el orgullo por las raíces se hicieron presentes. No fue solo el final de una festividad, sino un momento de encuentro comunitario, de esos que fortalecen la identidad y recuerdan la importancia de convivir en armonía.
Bajo un ambiente sano y familiar, la feria se convirtió en un espacio para reencontrarse, disfrutar y mantener vivas las costumbres que dan identidad a Tlatlaya. Cada detalle —desde la organización de las actividades hasta la participación de la gente— reflejó el esfuerzo colectivo por preservar una celebración que es del pueblo y para el pueblo.
El reconocimiento fue para quienes, detrás de escena, hicieron posible el éxito de esta feria: el Comité Organizador, cuya dedicación y compromiso se notaron en cada actividad, así como todas las personas que sumaron con su apoyo y entusiasmo.
Así, entre aplausos, música y un ambiente de alegría, San Francisco de Asís cerró su feria reafirmando que cuando el trabajo es cercano y se honra la tradición, se fortalecen las comunidades.
Porque las raíces se celebran, se comparten y se viven. ![]()
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