Victor Yáñez
*.-La foto repetida y el respaldo que siempre está por verse
La escena no es nueva. La fotografía donde aparecen los dirigentes de Morena, el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo ya la habíamos visto semanas antes de que llegara al Congreso de la Unión la iniciativa de reforma electoral que finalmente terminó por fracasar. Aquella imagen transmitía unidad, respaldo y una aparente determinación política que, al final, no alcanzó para convertir el discurso en votos.
Hoy la historia parece repetirse.
De nueva cuenta vemos juntos a personajes clave del oficialismo: Ricardo Monreal, Luisa María Alcalde, Manuel Velasco Coello y Alberto Anaya Gutiérrez. La narrativa que acompaña la imagen es clara: unidad, triunfo anticipado y respaldo al llamado “Plan B” impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La propuesta, según ha explicado la titular del Ejecutivo federal, busca reducir los presupuestos de congresos locales y ayuntamientos para evitar el despilfarro de recursos públicos. Un discurso que, en términos políticos y sociales, tiene una enorme rentabilidad: hablar de austeridad y de cuidar “el dinero del pueblo” siempre genera simpatía.
El problema no está en el discurso. El problema, como ya ocurrió antes, está en la congruencia política.
Porque la misma fotografía que hoy intenta proyectar fuerza también despierta dudas. El antecedente inmediato pesa: aquella reforma electoral que se anunció con entusiasmo terminó atorada en el camino. Y en política, cuando las alianzas se sostienen más en la conveniencia que en la convicción, las sonrisas de la foto suelen durar menos que los acuerdos que se anuncian.
La pregunta inevitable es hasta dónde llegará el respaldo real del Partido del Trabajo y del Partido Verde. Especialmente del llamado “partido del tucán”, encabezado por Manuel Velasco, cuya historia política ha demostrado una notable capacidad de adaptación a cualquier circunstancia del poder.
No sería la primera vez que el Verde acompaña el discurso… pero negocia en la práctica.
Tampoco es un secreto que el PT, bajo el liderazgo de Alberto Anaya, ha sabido utilizar su posición dentro de la coalición para obtener beneficios políticos en momentos clave. En ese tablero, cada voto legislativo tiene precio, peso y cálculo.
Por eso la fotografía, más que certeza, deja preguntas.
¿Existe realmente un compromiso firme para impulsar una reforma constitucional que reduzca recursos a congresos y ayuntamientos?
¿O estamos frente a otra imagen cuidadosamente construida para enviar un mensaje político que aún no se traduce en acuerdos reales?
En los próximos días se verá la verdadera dimensión de ese respaldo. Porque en política, las fotos son fáciles de tomar; lo difícil es sostener lo que se promete cuando llega la hora de votar.
Y si algo nos ha enseñado la experiencia reciente, es que entre la imagen de la unidad y la realidad del Congreso suele haber una distancia considerable.
Por cierto, hace días, la presidenta de México exhibió una lista de los 32 congresos locales, del monto que se autorizaron para el presente ejercicio fiscal y destacan: Estado de México, CDMX y Jalisco.
Lo delicado es que no le dieron los datos bien.
Claudia Sheinbaum Pardo , exhibió que el Congreso del Estado de México tiene un presupuesto de más de mil 900 millones de pesos, cuando la realidad es otra, más de 2 mil 300 millones, contra los mil 800 millones de la CDMX. O los mil 066 de Jalisco; Chihuahua, 883,000 000 y Veracruz con 843, 000, 000 que a la fecha son los Congresos locales que más dinero se han asignado.
Habrá que ver qué dicen los legisladores del Estado de México. Aceptarán la reducción.
