Donato Guerra, Estado de México. En Donato Guerra, cuando cae la noche, ya no todo es oscuridad. Llano Redondo, una de las comunidades más alejadas del municipio, hoy camina distinto: con luz, con seguridad y con la sensación de no estar más en el olvido.
La presidenta municipal, Carmen Albarrán Gabriel, encabezó la entrega de un Sendero Seguro, una obra que va más allá del concreto y los postes. Es una intervención que toca la vida diaria de quienes, durante años, transitaron caminos sin alumbrado, con miedo y con incertidumbre.
La joven política —reconocida por trabajar 24/7— llegó al anochecer, cuando el impacto de la obra se siente de inmediato. Las luminarias LED con fotoceldas solares encendieron no solo el sendero, sino también el ánimo de las y los vecinos, que atestiguaron cómo un trayecto antes inseguro ahora ofrece visibilidad y tranquilidad.
No fue un acto de discurso largo ni de promesas futuras. Fue la entrega de un resultado concreto, en una comunidad históricamente relegada. Ahí, donde pocas veces llegaban las obras públicas, hoy se habla de presencia institucional y de un gobierno que decidió mirar hacia los márgenes del municipio.
El mensaje es claro: llevar servicios básicos a las comunidades más alejadas también es gobernar con sentido humano. Y en Llano Redondo, la luz llegó para quedarse.
