Almoloya del Río, Estado de México.
No fue un acto protocolario más. Esta vez, el mensaje se sintió en las manos, en el esfuerzo compartido y en cada bolsa de residuos retirada del cauce. Ahí, a la orilla del Río Lerma, el presidente municipal Óscar Galán Flores no solo dio indicaciones: participó, caminó el terreno y dejó claro que la limpieza del río no es discurso, sino una causa que le ocupa y le preocupa.
Con botas en tierra y rodeado de brigadas, autoridades y ciudadanos, Galán Flores encabezó la “Jornada de Limpieza para el Saneamiento del Río Lerma”, una acción que reflejó algo más profundo que el retiro de desechos: el intento por devolverle dignidad a un símbolo natural que ha marcado la historia de Almoloya del Río.
El ambiente fue distinto. No hubo distancia entre gobierno y ciudadanía. Funcionarios de los tres niveles, empresas, voluntarios y vecinos coincidieron en un mismo punto: rescatar el río que da identidad al municipio. Bajo el lema “Manos a la Obra”, la jornada se convirtió en un ejercicio colectivo donde el compromiso ambiental se tradujo en acción inmediata.
Para el alcalde, el Río Lerma no es solo un referente geográfico; es una responsabilidad compartida. Su presencia activa durante la jornada dejó ver a un gobierno municipal que no evade el problema, sino que lo enfrenta desde lo local, impulsando la participación y sumando voluntades.
Mientras avanzaban los trabajos, el mensaje era claro: la transformación comienza desde lo cotidiano, desde lo que cada ciudadano decide hacer por su entorno. Y en esa tarea, Óscar Galán Flores ha puesto el ejemplo al asumir un rol cercano, consciente y activo.
La jornada concluyó, pero la intención permanece. Porque más allá de la limpieza, lo que se busca es sembrar conciencia. Y en Almoloya del Río, esa semilla ya empezó a germinar.
