Jue. Abr 16th, 2026

POR: ARTURO ALBÍTER MARTÍNEZ

· Primero, precio de la gasolina causa sobresalto y Gobierno federal interviene con sus convenios “voluntarios”

· Después viene la presión sobre el aumento a la tortilla, de nueva cuenta el Gobierno federal interviene

· Ahora es el caso del jitomate que incrementó su precio en el último mes en más del 100%

· De nueva cuenta el Gobierno federal insiste que no hay motivo y que deben respetar el llamado Pacic.

· En el caso de la tortilla y el del jitomate los problemas son casi idénticos.

· Básicamente inseguridad, asunto que no ha querido solucionar el mismo gobierno que los amenaza si aumentan precios.

· El jitomate fue uno de los productos que provocó un alza en la inflación de marzo.

COMENTARIO DEL DÍA

· Si una dependencia ha dejado de funcionar o apenas se hace visible es la de Profeco en el Valle de Toluca.

· Aparentemente soluciona, pero cuando se trata de quejas en contra de gasolineras que no despachan completo es como si no existiera.

· Pero ¿Qué tal ahora para poner mantas señalando a las estaciones de servicio que venden por encima del “convenio voluntario” que firmaron con la mandataria nacional?

· También se ha dedicado a presionar o “vigilar” a las tortillerías que se atrevan a incrementar sus precios.

Durante las últimas semanas, la presión inflacionaria en México ha sido una constante, tanto que el indicador rebasó la barrera del 4%.

Una de las herramientas favoritas de la actual administración federal tiene que ver con la firma de convenios con los productores y proveedores de los diferentes alimentos y productos que han incrementado su costo y que son la base de la movilidad o alimentación mexicana.

Aunque han sido varios, la presión más importante se debió en un primer momento al incremento en el precio de la gasolina.

El mes pasado se vivió prácticamente un gasolinazo y aunque para la mandataria nacional Claudia Sheinbaum la solución para los que cargaban Premium, que llegó a los 30 pesos el litro, era cargar magna, lo cierto que es afectó cadenas productivas.

De nueva cuenta se vieron en la necesidad de firmar un “convenio voluntario” con los gasolineros, para mantener al menos el precio de la gasolina magna en un máximo de 24 pesos, aunque cabe aclarar que no todas las empresas firmaron ese pacto.

Y es que a pesar de insistir en lo de “voluntario” los empresarios entienden la presión que ha hecho el gobierno federal para orillarlos a mantener ese precio.

Para evitar una mayor escala de precios, tuvieron que incorporar al “convenio voluntario” al diésel en un máximo de 28.30 pesos el litro.

UN precio que no se ha respetado en todos los espacios a pesar de que supuestamente, los gasolineros “voluntariamente” aceptaron mantener el precio referido.

LUEGO, la semana pasada fue el precio de la tortilla y quedó en evidencia, que el Pacto o Convenio firmado el año pasado con los industriales de la harina de maíz para que se estabilizara el precio del alimento y que a lo largo de la administración podría bajar entre 5% y 10%, no funcionó.

Otra vez el mismo caso. Para el Gobierno federal no hay motivo para aumentar el precio y se reúnen con los industriales de la masa y la tortilla para evitar el incremento. Seguramente saldrán a decir que fue un acuerdo “voluntario”.

JITOMATE POR LAS NUBES

Ahora viene un asunto que también impacta de forma especial la economía de las familias.

En los últimos reportes del INEGI sobre la inflación y las líneas de pobreza destacó el hecho de que los indicadores aumentaron a causa de la variación de precios de varios alimentos, especialmente el jitomate.

Y si bien no es un alimento clave como el caso de la tortilla, también forma parte de los cinco más consumidos por las familias mexicanas.

El último reporte del INEGI, donde se anotan las líneas de pobreza, se destaca que la canasta alimentaria y no alimentaria para el caso de las zonas urbanas subió a un nivel que alcanza los 4 mil 940 pesos.

En algunas tiendas de autoservicio se cotiza hasta en 60 pesos el kilo, aunque en muchos varía desde los 25 pesos que casi no es posible observar, hasta los 45 pesos.

En marzo supuestamente tuvo un precio promedio en las tiendas de autoservicio del país, de 41.09 pesos el kilo.

Para no dejar la costumbre de la firma de convenios o pactos, el jitomate se encuentra entre los 24 productos que forman parte del llamado Paquete contra la Inflación y Carestía que anunció la mandataria con proveedores para que no aumenten su precio.

Hasta en 910 pesos pesos, supuestamente se puede conseguir el paquete o la canasta básica.

Aunque para las tiendas de autoservicio el precio promedio del jitomate fue de 41 pesos.

El INEGI dio a conocer que la inflación fue impulsada por el precio de algunos alimentos especialmente el jitomate. Este indicador fue el que más impactó en las zonas rural y urbana.

Se encareció hasta en 126.3%y en las zonas rurales por ejemplo se encontraba hasta en 105.23 pesos, mientras que en las urbanas en 98.85 pesos.

Convenios y pactos “voluntarios” que parecen imposiciones no funcionan.

Para el caso de la gasolina si la Premium esta cara, ya lo dijo la mandataria, pues carguen magna, no importa que en unos meses los autos se descompongan.

Es curioso el caso de los campesinos. Tanto los que se dedican al maíz como a los que siembran jitomate, tienen quejas similares que el gobierno federal no atiende desde hace mucho tiempo a pesar de las llamadas de atención.

La inseguridad es uno de los asuntos que aquejan a los productores, pero un problema que el Gobierno federal no ha querido o no ha podido solucionar.

El aumento al precio de los insumos.

Otros en los que no puede intervenir, como es el cambio climático.

Pero todo esto en conjunto provocan o menor producción o las políticas de importación del Gobierno federal que presionan al mercado.

Mañana ¿Qué alimento provocará presión inflacionaria?

COMENTARIO DEL DÍA: PROFECO CADA VEZ PEOR EN VALLE DE TOLUCA.

El Gobierno federal busca intervenir en los mercados pero poniéndole presión al sector campesino o al empresarial.

Para eso recurre instancias como Profeco, que al menos en el Valle de Toluca parece trabajar por inercia.

La directora de la Oficina para la Defensa del Consumidor en el Valle de Toluca, Gabriela Barrón de poco sirve para la tarea de supuestamente debe desempeñar.

Por ejemplo cuando acuden a la dependencia si alguna estación de servicio vende litros incompletos o solo aire, la respuesta es clara. No pueden hacer nada, es un asunto que revisan desde Profeco nacional.

Cuenta con menos de 10 inspectores para todo el Valle de Toluca, lo cual parece una burla o broma pesada.

Pero que tal para presionar a gasolineros o a negocios de tortillas, para eso si se pusieron alertas y se dedicaron a poner mantas para evidenciar que en ese establecimiento venden caro.

Vaya trabajo de Gabriela Barrón…