Jue. Abr 9th, 2026

Por: Víctor Yáñez

*.-El Plan B descafeinado y la fractura silenciosa

La sesión del Senado de la República dejó más que votos: exhibió tensiones, divisiones y un episodio que retrata el clima político actual.

El enfrentamiento entre Lilly Téllez y Saúl Monreal se convirtió en el momento más tenso de la jornada. La acusación directa de “narco” encendió los ánimos, mientras Monreal exigía a la presidenta del Senado, Laura del Castillo, que interviniera para poner orden. La escena reflejó un pleno desbordado, incapaz de contener el nivel de confrontación.

Pero más allá del espectáculo, lo verdaderamente relevante fue el destino del llamado Plan B electoral.

Con 87 votos a favor y 41 en contra, el Senado aprobó el dictamen en lo general. Sin embargo, en lo particular, el golpe fue contundente: se desechó el artículo 35, el cual abría la puerta a la revocación de mandato en 2027.

Esto cambia por completo el sentido de la reforma.

Senadores de oposición celebraron el resultado como una victoria para la democracia, al frenar lo que consideraban un intento de incluir a la presidenta Claudia Sheinbaum en la boleta electoral intermedia.

El resultado: un Plan B diluido, incompleto, descafeinado.

Los aliados que frenaron al oficialismo

Paradójicamente, no fue la oposición quien terminó por desarmar la reforma, sino los propios aliados del oficialismo.

Primero el Partido Verde y después el PT marcaron distancia. Este último terminó siendo, en los hechos, el verdugo político del proyecto.

El propio Ricardo Monreal reconoció la fractura, aunque intentó contener el daño al asegurar que no habrá represalias y que es momento de “cicatrización”.

El discurso busca unidad, pero la realidad muestra fisuras.

Lo que no pasó: el verdadero fondo de la reforma

Más allá de la revocación de mandato, quedaron fuera los cambios estructurales que impulsaba el gobierno:

No habrá reducción de 200 diputados plurinominales

No se eliminarán 32 senadores de representación proporcional

No se reducirá el 25% del financiamiento a partidos políticos

Es decir, ni el Plan A ni el Plan B lograron concretarse.

Dos intentos fallidos que evidencian límites políticos.

¿Quién mueve los hilos?

La pregunta queda en el aire.

¿Por qué permitir que aliados como el PT, encabezado por Alberto Anaya, marquen la agenda y dobleguen iniciativas clave?

¿Hasta dónde llega realmente el control del oficialismo?

Mientras tanto, la figura de Andrés Manuel López Obrador sigue presente en el tablero político, influyendo —directa o indirectamente— en las decisiones estratégicas del movimiento.

Rumbo a 2027: la prueba real

Lo ocurrido en el Senado no es un hecho aislado.

Es un síntoma.

Morena y sus aliados enfrentan un escenario distinto al de años anteriores: menos cohesión, más negociación y aliados menos predecibles.

El 2027 será la verdadera prueba de fuego para Claudia Sheinbaum y su proyecto político.

Por ahora, la señal es clara:

El poder ya no se ejerce con la misma facilidad.

Y las derrotas, aunque parciales, empiezan a acumularse.