Jue. Ene 15th, 2026

Por: Victor Yañez

*.-El sur del Estado tiene futuro y tiene voz con Javier Cruz

Por años, el Sur del Estado de México fue un territorio que parecía estar fuera del radar político y presupuestal. Una región rica en historia, tierra fértil, identidad comunitaria y recursos naturales… pero pobre en infraestructura, inversión y atención institucional. Para muchos habitantes, el abandono no era una percepción: era una realidad que se recorría a diario entre caminos deteriorados, servicios insuficientes y proyectos eternamente prometidos.

Hoy, algo cambió. Y no es exageración decir que se trata de un cambio de época.

La reciente inversión histórica destinada al sur mexiquense —gestionada y defendida desde la Comisión de Planeación y Gasto Público por el diputado Javier Cruz Jaramillo— marca un punto de inflexión. Por primera vez, el sur no aparece como nota al pie en el presupuesto estatal, sino como una prioridad. Y detrás de ese giro hay un factor determinante: representación auténtica.

Políticos hay muchos; representantes reales, pocos

Javier Cruz Jaramillo no solo es diputado; es un hombre nacido en las comunidades donde el olvido se siente en carne propia. Ha caminado las brechas que hoy se planea rehabilitar, ha visto escuelas sin condiciones y ha vivido la desigualdad en infraestructura que separa al sur de otras zonas más favorecidas del Estado de México.

Ese origen no es un adorno discursivo: ha sido motor de una gestión que, por primera vez, coloca recursos reales en una región históricamente relegada.

No es casual que esta inversión haya llegado en un momento de replanteamiento del desarrollo estatal. Lo que sí es relevante —y hay que subrayarlo— es que mientras algunos actores con poca o nula presencia territorial intentan colgarse los avances, solo uno trabajó para abrir puertas, insistir en las mesas de negociación, tocar instituciones y convertir promesas en cifras, y cifras en obras.

La importancia de la política que escucha

La inversión aprobada a través del GIDEM no solo permitirá reparar carreteras: es una oportunidad para reconstruir la relación entre el Estado y una región que llevaba décadas esperando ser escuchada.

Y aquí está el punto central: la política sirve cuando se acerca a la gente, no cuando se usa para discursos vacíos.

El trabajo de Cruz Jaramillo demuestra que la legitimidad no se improvisa ni se hereda; se construye:

caminando las comunidades;

reuniéndose con las autoridades locales;

presionando en las comisiones legislativas;

y articulando la voluntad del Congreso y del Ejecutivo para equilibrar la balanza territorial.

La transformación inicia, pero no termina aquí

Sería ingenuo pensar que una inversión —aunque histórica— resolverá de un golpe las carencias del sur. No. Los rezagos son amplios y las necesidades profundas. Pero este es un paso que no se había dado en décadas, y ese avance merece ser reconocido.

Lo que sigue es igual de importante: que los presidentes municipales gestionen con responsabilidad, que los recursos se ejecuten con transparencia y que la ciudadanía vigile, participe y exija.

Porque el desarrollo no depende solo de presupuestos, sino de la unión entre instituciones, gobiernos locales y comunidades.

El Sur ya no puede volver al olvido

Quizá lo más simbólico de este momento es que el sur mexiquense, por fin, existe en el mapa político. Esta inversión rompe una inercia de abandono y abre una era donde la región puede aspirar a un desarrollo digno.

El liderazgo del diputado Javier Cruz Jaramillo ha sido clave para abrir esa puerta. Pero el reto ahora es mantenerla abierta: consolidar proyectos, equilibrar la distribución de recursos y garantizar que las futuras administraciones no vuelvan a mirar al sur como territorio secundario.

El sur tiene futuro.

El sur tiene voz.

Y hoy, por primera vez en mucho tiempo, también tiene inversión.