La mañana en San Miguel Xooltepec comenzó con ese movimiento discreto pero entusiasta que anuncia buenas noticias. Madres y padres de familia, niños curiosos y autoridades auxiliares se reunían poco a poco en el Jardín de Niños “José Vasconcelos”, donde la presidenta municipal de Donato Guerra, Carmen Albarrán Gabriel, encabezaría una nueva jornada de trabajo.
Entre saludos cálidos, abrazos y el murmullo creciente de la comunidad, la alcaldesa llegó con paso firme y sonrisa franca. La esperaba el momento más significativo del día: la entrega de un arcotecho, una obra que no solo brindará sombra y resguardo, sino que se convertirá en un punto de encuentro para actividades escolares, juegos y celebraciones.
El arco metálico recién colocado reflejaba el sol de la mañana, mientras maestras y pequeños lo miraban con orgullo. Para muchos, era la respuesta a una necesidad sentida desde hace años.
Después de la entrega, la presidenta encabezó la Asamblea Ciudadana, un espacio donde las sillas se acomodaron en semicírculo, invitando al diálogo abierto y directo. Carmen Albarrán tomó la palabra con la sencillez que caracteriza su trato:
“Estamos aquí para informarles sobre las obras y acciones que hemos impulsado en beneficio de la comunidad. Seguimos trabajando cerca de la gente y para la gente”.
Las y los vecinos escucharon atentos, hicieron preguntas, agradecieron obras recientes y plantearon nuevas inquietudes. También se sumaron autoridades de San Francisco Mihualtepec, quienes acudieron para acompañar este ejercicio de participación y rendición de cuentas.
La escena fue la imagen de un gobierno que regresa a las comunidades no solo a inaugurar infraestructura, sino a conversar, a explicar y a escuchar. Entre risas de niños jugando bajo el nuevo arcotecho y el sonido de las voces dialogando, quedó claro que esta visita no fue solo administrativa: fue un encuentro humano.
Al finalizar, la comunidad despidió a la presidenta con el mismo ánimo con el que la recibió: con confianza y cercanía. Una jornada sencilla, pero profundamente significativa, que dejó sembrado un mensaje claro:
En Donato Guerra, el trabajo avanza mejor cuando se hace con la gente y para la gente.
