Donato Guerra, Estado de México. Bajo el cielo abierto de San Antonio de la Laguna, el paraje El Calvario dejó de ser solo un punto del mapa para convertirse en un símbolo de avance. Entre saludos francos y sonrisas de vecinos que ven cumplida una petición largamente esperada, la presidenta municipal Carmen Albarrán Gabriel encabezó la entrega de un camino pavimentado con concreto hidráulico, una obra que se siente en cada paso y se mide en bienestar cotidiano.
El sonido de los pasos sobre el nuevo pavimento sustituyó al polvo y al lodo; las miradas, antes cautelosas, ahora reflejan confianza. Madres y padres comentan la facilidad para trasladarse, personas adultas mayores celebran la seguridad del trayecto y las y los jóvenes imaginan un futuro con mejores conexiones. No es solo infraestructura: es tiempo ganado, es dignidad recuperada.
Con trabajo coordinado y compromiso comunitario, Donato Guerra suma una obra que transforma realidades y confirma que cuando el gobierno camina de la mano del pueblo, los resultados perduran. En El Calvario, el progreso ya tiene forma, firmeza y rumbo.
