Jue. Jun 4th, 2026

Jilotepec, Estado de México. Bajo el cielo claro de Jilotepec, la comunidad de Las Peñas amaneció con un aire distinto: el de la tradición viva. Desde temprano, el repique de las campanas marcó el ritmo de una jornada especial, en la que la fe y la identidad se entrelazan en torno a la celebración de la Santa Cruz.

Entre flores, listones de colores y cruces adornadas con esmero, las familias se congregaron para participar en la misa, una ceremonia que no solo honra el símbolo central del cristianismo, sino que también recuerda el profundo arraigo cultural de estas tierras. El aroma a incienso se mezclaba con el de la tierra húmeda, mientras las voces de los fieles se elevaban en oración, creando una atmósfera de recogimiento y comunidad.

En este escenario lleno de significado, María Luisa Mendoza se hizo presente para acompañar a las y los habitantes de Las Peñas en una de sus tradiciones más emblemáticas. Su participación no pasó desapercibida: saludos cercanos, palabras cálidas y un gesto constante de respeto hacia las costumbres locales marcaron su estancia.

La misa de la Santa Cruz, que rememora las exequias de la cruz de Jesús, se convirtió así en un punto de encuentro donde la espiritualidad se funde con el orgullo comunitario. No es solo un acto religioso; es una manifestación de identidad, un recordatorio de que las raíces siguen firmes gracias a quienes las cuidan y las celebran.

Al finalizar la ceremonia, entre sonrisas, apretones de manos y el eco de los rezos aún presente, quedó claro que en Las Peñas la tradición no es pasado: es presente vivo, compartido y fortalecido por cada generación.