Mar. Sep 1st, 2026

POR: ARTURO ALBÍTER MARTÍNEZ

FALTAN 22 DÍAS PARA LLEGAR A LA MITAD DE LA ADMINISTRACIÓN DE DELFINA GÓMEZ.

FALTAN SEIS DÍAS PARA QUE DESCONECTEN CELULARES CON TERMINACIÓN “1” QUE NO SE REGISTRARON

· No son iguales a los de antes.

· En otro tiempo no se hubiera visto una insubordinación de este tamaño.

· El hecho de que Rubén Rocha regresara a la gubernatura de Sinaloa el pasado fin de semana y la mandataria nacional, Claudia Sheinbaum respondiera que es a título personal, es grave.

· Los de antes, como los llaman los de la alianza oficialista, no se hubieran “brincado” al presidente para tomar una decisión de esa naturaleza.

· Para los de antes era “muera el Rey, viva el Rey”. No había injerencia de alto nivel en la gestión del que gobernaba.

· Sólo evidenciaron que para “cierto grupo” en Morena, la opinión de la actual mandataria no es relevante.

· Finalmente vuelve a pedir licencia indefinida. Algo que tampoco muestra quien tiene el poder.

· Como referencia. El PRI mexiquense en el peor momento, justo cuando el gobernador Alfredo del Mazo fraguaba la traición, ni así dejaron de ser institucionales.

DETALLE DEL DÍA

· Faltan unas semanas para que la mandataria del Estado de México, Delfina Gómez llegue a la mitad de su camino.

· Muchas preguntas se tienen que hacer en este momento, la mayoría se responde en las sombras.

· ¿Qué resultados ha entregado a tres años de que tomó protesta?

· ¿Ya tenemos un sistema de salud, digno?

· ¿Ya tenemos una infraestructura carretera, tampoco digamos de “primer mundo”, al menos, transitable?

Aunque es un tema de corte nacional y evidentemente se analiza desde diferentes ópticas con mayor información, parece que es un asunto que no puede pasar por alto, incluso en medios locales.

Y es que vaya sorpresa que nos llevamos los mexicanos cuando Rubén Rocha Moya que fuera gobernador de Sinaloa decidió regresar a su cargo sin más; había pasado 112 días separado del ejecutivo.

Cabe recordar que fue acusado en Estados Unidos y se pidió su extradición. Pero entonces salió la mandataria federal para bridarle todo el respaldo y usó el acto para hablar de soberanía y que no había pruebas.

No importaba si con eso ponía en riesgo la relación con Estados Unidos, y mucho menos importaba que la postura contraviniera a otras que se tenían desde la pasada administración.

Pero entonces el pasado fin de semana, quedó claro que no sólo la gran mayoría de mexicanos quedó sorprendido ante tal postura, todo apunta a que en Palacio Nacional ocurrió lo mismo.

Lo primero que ocurrió en el ejecutivo federal fue cuestionar tal postura, la decisión de regresar fue tomada unilateralmente y el mensaje fue todavía más claro, ningún interés personal puede estar por encima del interés nacional.

Y entonces fue evidente una cosa, en un tema de relevancia nacional, los morenistas en efecto no son como los de antes, y en este caso podemos decir que están muy lejos.

Cuando el PRI estuvo al frente del ejecutivo federal, si algo los caracterizaba era su institucionalidad. Las decisiones de alto nivel siempre las tomaba el llamado primer priista, ya fuera estatal o nacional.

Nadie se brincaba la imagen presidencial, como un principio de gobernabilidad.

Otra cosa que siempre ha sido clara, es que en política, las casualidades no existen.

Que Rubén Rocha Moya tomara la decisión de regresar, como una simple postura unilateral. “Se despertó ese día y dijo, regresó a mis labores de gobernador, ya les di tiempo de investigarme, no encontraron nada, regreso a mi cargo”.

Suena irreal, porque en efecto es irreal que decisiones de ese nivel se tomen de forma personal.

La pregunta es ¿Con quién habló Rubén Rocha y le dieron luz verde para regresar?

Pero además, ese quién, tiene tanto poder que hasta avalaron el regreso sin pedir el visto bueno de presidencia.

En presidencia intentan minimizar el asunto, la decisión de volver había sido personal, lo mismo que la de retirarse.

Que un morenista tome esa postura y en presidencia lo tomen como una simple postura personal parece incluso más grave.

Porque entonces todo apunta que cualquier otro gobernador puede cometer el peor error, puede estar acusado, puede estar señalado y sólo porque toma una postura personal hace lo que quiere.

En el Estado de México, ser institucional hasta sus últimas consecuencias quedó más que claro en la pasada administración.

Para la gran mayoría de priistas, la traición de Alfredo del Mazo parecía más que evidente. Debilitar al que fue su partido, era uno de los objetivos de su administración y las posturas eran cada vez más claras.

A pesar de eso y de la débil postura del último personaje de una dinastía que trabajó por el Estado de México, excepto del que hablamos, los priistas no dejaron de ser institucionales. No se movieron y no criticaron a pesar de lo que ocurría.

Incluso, es posible decir en este momento, que alcaldes de oposición son más institucionales que los mismos morenistas, que no dudan en demandar para pedir los recursos que no les han llegado.

Parece que tienen más respeto por la investidura de la mandataria estatal que los de su partido.

COMENTARIO DEL DÍA: A DÍAS DE LLEGAR A LA MITAD DE LA ADMINISTRACIÓN ESTATAL.

Estamos a unos días de que la gobernadora, Delfina Gómez cumpla tres años en el cargo.

Ya es la mitad del camino y sólo basta esperar a que llegue el tercer informe de gobierno para conocer, al menos, oficialmente cual ha sido el avance.

Porque además está claro que durante el mensaje por el tercer año del sexenio, no escucharemos únicamente lo que se hizo el último año, seguramente, muchas cifras darán cuenta de los tres años.

En próximos días seguramente empezaremos a escuchar información sobre esos avances y lo que han hecho los morenistas en ese lapso de tiempo.

Pero entonces vale la pena hacer unas pocas preguntas. ¿Estamos mejor que antes? ¿Se percibe más seguridad porque aparentemente han bajado los homicidios? ¿El sistema de salud es mejor? ¿Es seguro conducir en carreteras, tanto por la vigilancia como por el estado del asfalto? Sólo por mencionar, unos temas…