Por: Víctor Yáñez
*.- Ajustes en Morena: el reacomodo del poder
El tablero político de Morena vuelve a moverse y no es un ajuste menor. El tabasqueño Adán Augusto López Hernández deja la coordinación del grupo parlamentario en el Senado de la República, un cargo clave para la operación política del oficialismo. Permanece como senador, sí, pero pierde la conducción de la bancada, es decir, el control fino de las decisiones estratégicas en la Cámara alta.
En su lugar llega Ignacio Mier Velazco, un operador con experiencia, curtido en negociaciones complejas y, sobre todo, funcional para el momento que vive el país: una Reforma Electoral en ciernes que exigirá acuerdos, disciplina interna y mano firme.
La pregunta no es menor: ¿quién da el paso adelante en este relevo?
La respuesta apunta en una sola dirección: Claudia Sheinbaum.
El movimiento representa un golpe político para el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, no en lo discursivo, sino en lo operativo. Adán Augusto era uno de sus hombres más cercanos, un alfil confiable en el Senado. Su salida de la coordinación envía un mensaje claro: la operación política del siguiente sexenio comienza a sentirse desde ahora.
La presidenta electa empieza a marcar territorio.
Sin embargo, el nombramiento de Ignacio Mier abre otra interrogante incómoda dentro de Morena: ¿qué tan confiable resulta un perfil cuyo pasado político no es de izquierda, sino priista?
Mier Velazco no solo proviene de esas filas, sino que fue uno de los diputados federales que en 1999 votó a favor del Fobaproa, una de las decisiones más cuestionadas de la era neoliberal y símbolo del rescate a la élite financiera.
Para un movimiento que se fundó sobre la narrativa de ruptura con el viejo régimen, el dato no es menor.
¿Pragmatismo o contradicción?
¿Gobernabilidad o renuncia a principios?
Lo cierto es que Morena entra en una nueva etapa donde la lealtad histórica empieza a pesar menos que la eficacia política. La llegada de Mier al Senado confirma que Claudia Sheinbaum privilegia operadores que sepan negociar, incluso si su pasado incomoda a las bases.
La operación ya comenzó.
Y los reacomodos apenas están arrancando.
